Los principales cambios durante el embarazo

El crecimiento de una nueva vida en nuestro interior produce numerosos cambios en nuestro cuerpo. Unos serán más visibles que otros, pero conocerlos de antemano te ayudarán a afrontar este periodo tan especial de una forma mucho más tranquila y segura.

En este artículo queremos informarte de los principales cambios que afrontará tu cuerpo mes a mes, para que puedas adaptarte a ellos desde el conocimiento y entiendas sus causas. Como siempre se ha dicho, la naturaleza es sabia, y en este caso no va a ser menos. Cada modificación en el cuerpo de la mujer está biológicamente diseñada con un fin: el alojamiento, crecimiento y protección del nuevo ser. Te ayudaremos a entenderlos para que estés preparada y puedas adaptarte a la nueva situación con la mayor naturalidad.

Primer trimestre

primer-trimestre-del-embarazoEl punto de partida es cómo saber si estás embarazada. Puede que lleves tiempo buscando un bebé u ocurra de forma espontánea, sin planearlo. Pero ya desde los primeros días puedes tener sensaciones o síntomas delatores de un embarazo.

Aproximadamente seis días después de haber sido fecundado, el óvulo se aloja en el útero y da comienzo la división de células, que originarán la placenta, por un lado, y el embrión, por otro.

Los cambios más relevantes en la mujer son:

  • Ausencia de la menstruación, que suele tener lugar unos quince días después de la fecundación, aunque todo depende del momento exacto en que el óvulo fue fecundado. Cada mes, tu cuerpo se prepara para un posible embarazo, por lo que el útero se recubre de un tejido esponjoso llamado endometrio que permitirá el alojamiento del óvulo. Cuando no ha habido embarazo, el endometrio se desprende a través de la menstruación, para ser sustituido al siguiente mes por uno nuevo. Es por eso que la menstruación desaparece durante el embarazo.
  • Cambios cardiovasculares: el cuerpo se prepara para alojar un nuevo ser, por lo que aumenta el volumen de sangre en las venas y se acelera ligeramente el pulso, para favorecer el buen riego sanguíneo. Esto puede provocar mareos o incluso desmayos, debido a la alteración de la presión arterial.
  • Aumento de las hormonas sexuales femeninas (estrógeno y progesterona): son las hormonas responsables de la mayoría de cambios durante el embarazo, pues su función principal es la de posibilitar la fecundación, embarazo y parto. Los síntomas relacionados con las hormonas que aparecen ya en el primer trimestre son:
  1. Aversión a ciertos olores y alimentos, pues aumenta la capacidad olfativa y gustativa, volviéndonos más sensibles a los gustos y olores.
  2. Hipersensibilidad en los pechos, ya que se están preparando para el amamantamiento. Los primeros síntomas son parecidos a los que se padecen justo antes de la menstruación (hinchazón, tirantez). A partir del segundo mes los pechos crecen y pueden aparecer en la aureola los llamados tubérculos de Montgomery (pequeños nódulos).
  3. Náuseas y vómitos, esto es debido al aumento en la secreción de saliva y una sensación de estómago revuelto.
  4. Somnolencia y cansancio. El cuerpo necesita descansar más y evitar el exceso de activación para el buen progreso del embarazo.
  5. Aumento del aceite de la piel, lo que podría dar lugar a la aparición de acné.
  6. Alteraciones en el estado de ánimo debido a la revolución hormonal.
  • Durante el tercer mes, el abdomen comienza a abultarse

Segundo trimestre

segundo-trimestre-del-embarazoDurante el primer trimestre se han formado los órganos vitales del bebé, que deja de ser un embrión para pasar a llamarse feto. Puede resultarte interesante leer nuestro artículo sobre el desarrollo del feto mes a mes. Durante este trimestre es cuando se empiezan a sentir los movimientos del bebé, alrededor de la semana 20. El cuerpo de la mujer ya se va adaptando a los cambios hormonales, por lo que la mayoría de molestias iniciales suelen ir desapareciendo.

  • La cintura y las caderas se ensanchan, y el abdomen va creciendo poco a poco. Este crecimiento será especialmente notable en el sexto mes. El estiramiento de la piel puede dar lugar a la aparición de estrías. También es muy habitual que el ombligo se salga hacia afuera.
  • Los pezones crecen y se vuelven de un color más oscuro. Se empieza a producir la prolactina, la hormona que estimula la producción de leche.
  • Los cambios hormonales pueden alterar la coloración de la piel, oscureciendo zonas sensibles como lunares y pecas o provocando la aparición de manchas. Conviene usar una protección alta si te expones al sol.
  • El útero crece y empieza a ejercer presión sobre el estómago, esto puede dificultar la digestión provocando acidez y estreñimiento. A medida que avanza el segundo trimestre, el útero se expande y desplaza los intestinos, presionando también sobre el hígado, la vejiga y el diafragma. Esto puede provocar una ligera sensación de ahogo y un aumento en la frecuencia de orinar.
  • El cuerpo retiene mayor número de líquidos, por lo que puede aparecer hinchazón en tobillos o brazos.
  • Alteraciones y aumento en el vello corporal, debido a la acción de las hormonas.
  • Los efectos de las hormonas también pueden alterar la temperatura corporal, con episodios de calores repentinos y sudoración.

Tercer trimestre

tercer-trimestre-del-embarazoEl feto es cada vez más grande y, en esta recta final, el cuerpo de la mujer se prepara para el inminente parto.

  • La barriga sigue creciendo y se vuelve muy prominente, lo que puede dar lugar a dolores de espalda. El cuerpo de la mujer ha engordado unos 10 o 12 kilos de media, lo que la hace sentir más pesada y torpe, aumentando el esfuerzo para realizar cualquier acción.
  • El ritmo cardíaco se acelera para que la sangre llegue tanto a la placenta como al resto del cuerpo de la mujer, lo que puede producir cansancio.
  • Alrededor de la semana 36 el feto suele colocarse en posición de parto, con la cabeza hacia abajo presionando el cuello del útero. Esto puede producir molestias en la parte baja del abdomen e incluso pequeñas contracciones.
  • Durante el noveno mes, la barriga desciende, pues el feto está encajado en la parte baja, liberando la presión sobre el diafragma pero aumentándola sobre la vejiga.
  • El cuello del útero se acorta y se dilata el canal del parto, para permitir la salida del bebé.

Una vez nazca tu bebé, tu cuerpo irá poco a poco regresando a su estado inicial, aunque este proceso es lento y puede durar hasta 12 meses.

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